martes, 26 de julio de 2016

Qué trabajadora y formalita es.

El otro día, en la cola del supermercado, dos mujeres hablaban de que sus hijos no acabaron juntos y que qué pena. Una chica enamorada de un chico que no le correspondía. Y la madre del chico decía:

- Pues qué lástima nena, con lo trabajadora y buena chica que es, tan formalita, con su trabajillo.
- Y tanto que sí, mi niña es muy responsable y trabajadora, pero a él no le acababa de gustar, no.
- Qué pena porque ella le habría querido de verdad.
- Y tanto que sí. Ahora tiene su trabajo, su piso, todo con mucho esfuerzo, y hace su vida.
- Pues él anda de aquí p'allá...

Se dio a entender que él había estado con otras pero no había formalizado nada, un pingoneante. La madre quería para él una niña decente, trabajadora y formal, y la madre de la chica ponía también mucho énfasis en esas cualidades.

Y me recordó que cuando comencé con mi novio pasaba algo similar en su familia. La familia quería una chica formalita para sus niños. Que le gustara pasar horas y horas en el trabajo dejándose los sesos, las horas y el alma. Que llegara a su casa e hiciera la comida, la colada, limpiara... que fuera "apañá". Vamos, que le solucionara las papeletas al chaval, hablando claro. Que hiciera todo lo que a la mujer se le ha dado "bien" durante tantos años para que el niño no tuviera que aprender, porque eso no es faena de hombre. Y no sólo eso, sino que también tiene que trabajar. Que pase muchas horas en el trabajo que así no está de pingoneo por ahí.

Pero, aaaaay, aparece una niña más descocada, que se arregla mucho, que no trabaja (pero estudia), que no sabe cocinar (ni quiere - importante), y ya no es un buen partido. Ya no es de fiar. "Ésta le pondrá los cuernos o se la liará pronto". "Lo traerá de cabeza".

Y es que para ser una buena chica tienes que ser gilipollas. Tienes que dejar de disfrutar y dejar de ser libre. No puedes llevar ropa extremada ni maquillarte. No puedes preferir viajar/salir que trabajar. No puedes pretender perseguir tus sueños porque es mejor una vida que te dé estabilidad para tener una pareja y formar una familia.


Es gracioso porque hace poco un amigo cercano y su novia lo dejaron, y él comentó, decepcionadísimo: te buscas una que parece formal/decente para que te acabe haciendo ésto...

Es decir, ¿la buscaste de esas características a propósito para tener menos posibilidades de cornamenta y/o abandono? Increíble...

No me extraña que no saliera bien, seguro que acabó harta de recoger tus calzoncillos ;)

sábado, 23 de julio de 2016

Alarmista.

Como siempre, he sido algo alarmista y me he tomado las cosas al pie de la letra. También soy demasiado exigente con las personas cuando yo doy mucho de mí... Pero exigente con tonterías, por así decirlo. Unas cuantas palabras bastan, ya marcan la diferencia.

Hay personas que dicen cosas y al cabo de los días ni se acuerdan. Yo sí. Y más si es algo que me ha herido.

Que te digan que hay cosas que no tienes que saber sienta mal. Bueno, a mí me sienta mal.

Yo no temo ser transparente 100% con un hombre por no perder el misterio. ¿Por qué? Porque aún así sigo teniendo misterio para él, y por supuesto no es mi intención mantenerlo pero así sale. En ciertos aspectos me conoce, sabe mis respuestas y mis reacciones, pero en otros no. Los va descubriendo día a día y siempre hay algo nuevo. Siempre hay algo que descubrir y por lo que sorprenderte. No tengo que ser una cabrona para tenerle a mis pies, pero me las traigo porque no soy una chica sencilla. Y cuando se me hinchan los ovarios, se me hinchan.

Los días después jugué un poco al despiste, aunque estaba cabreada también, pero me callaba y sí, fui un poco hdp pero me apetecía, me salía. Estaba enfadada. Y fui viendo respuesta. Algo ha ido comentando. Después, tonta de mí, me salía hablar a veces de alguna chorrada que me había sucedido y al instante se me cambiaba el chip: bueno, no, paso de contarte nada, no quiero.

Hace dos días volví a callarme en algo y ya vi otra reacción. Me insistió e insistió. Y era una gilipollez, pero hasta que no se lo conté no paró, y me puse pesada en que no quería, que no hacía falta (sin enfadarme ni nada). Y es que me sale contarle cosas, y sí pienso muchas veces que debería ponerle freno pero me cuesta. No puedo evitarlo. Con él no hay mentiras, no hay secretos. Este blog era un secreto hasta que lo descubrió xD y lo leyó de arriba abajo. Ahora hace tiempo que no lo lee y espero que no lo haga porque me gusta descargar mis frustraciones cuando ya con él me siento limitada o no quiero avasallarle demasiado con mis historias.

En fin.

sábado, 9 de julio de 2016

Cuando no es como creías.

Cuando confías plenamente en una persona al punto que no tienes secretos, no tienes nada que ocultar, eres tal y como eres con ella. Y, seas como seas, recibes aceptación. Aunque no comparta tus ideales y piense que estás loca y que eres un caso de Cuarto Milenio. Te acepta y hasta parece que te escucha con gusto. 

No soy alguien que necesite explayarse con las personas contando cada minucia de mi vida. Pero con esa persona es distinto. Llegas a divagar tanto con ella que te acabas descubriendo a ti misma. Es sorprendente.

Esa persona parece que también confía en ti y no duda en contarte sus inquietudes, sus problemas, sus buenas noticias... pero tienes que preguntar en muchas ocasiones. Oye, ¿qué tal en el trabajo sobre aquél asunto que me comentaste? Y entonces habla. 

Un buen día descubres la otra cara. La cara que no quería mostrar. La cara sobre la cual tú nunca podrías preguntar porque la desconoces. Y te das cuenta de que esa persona, la persona que te ha hecho tan grande, que te ha aguantado en lo inaguantable, que a pesar de todo cree en tus historias, no confía en ti al 100%.

"Hay cosas que no tienes que saber".

¿Tiene derecho a no contármelo todo? Joder, sí, creo que lo tiene. Pero no así. Es decir, yo lo daba todo. Y todavía más pensando que era recíproco. He hablado de las putadas más descabelladas, de humillaciones brutales, de traumas y también de sueños, deseos y alegrías. Todo lo que me pasa por la cabeza en cada momento. No sólo eso sino que ha sido partícipe de muchas cosas. Y pensaba que era mutuo. 

No lo es. No me siento traicionada, me siento apartada. Y si me apartan así, desaparezco. Desaparece la Michelle abierta, alegre, entusiasta, enfadona, sarcástica, criticona, filósofa, con humor negro, con humor tonto, con ganas de cosquillas o con ganas de pelea. Desaparece. Y eso a la larga no es bueno. Se ha abierto una distancia. Ya me he planteado cosas que jamás me había planteado en mucho tiempo.

Si doy, quiero recibir. No quiero saber por cotilleo, quiero saber porque me importas y, por supuesto, me importa todo lo que tiene que ver contigo. No soy posesiva ni celosa, en absoluto. De hecho no tiene nada que ver. Solamente no quiero sentirme una desconocida al lado de la única persona con la que me he abierto.

Pero si así va la cosa, esto va a cambiar. Me cierro en banda. Todos vamos a tener secretos, aquí no hay unos pocos privilegiados.

martes, 5 de julio de 2016

27 desilusiones.

Cada año que cumplo trato de verlo como algo positivo, algo bonito, algo por lo que estar contenta y algo por lo que celebrar. De hecho así lo hago, sobre todo desde los 22 o así, siempre trato de ver la madurez adquirida y las experiencias buenas vividas. Evidentemente no me gusta crecer, no me gusta cumplir años, no me gusta saber que me queda menos para tener canas y arrugas, pero no podemos luchar contra ello.

Me gusta que cada año sea especial por algún motivo y este año tenía todas las papeletas. He hecho algunas cosas nuevas, diferentes, radicales, pero mi cumpleaños no fue "para recordar". Ha pasado como si nada, un día más. Sí, lo celebré, soplé velas, cantamos y reímos todos, me felicitaron mucho. Pero no sentí gran cosa dentro.

Y recuerdo... recuerdo mi 18 cumpleaños. Recuerdo que lloré el día que cumplí 18 años, sola, en mi habitación. Y me vino esa misma sensación de vacío. Si mi padre me hubiera visto ese día, el de los 18, me habría dicho: ¿pero por qué lloras, si lo tienes todo?. Sé que ahora me diría lo mismo y con más motivo. Ya lo tengo todo, ya he estudiado, ya trabajo, ya tengo pareja estable. Pero es que eso no es todo y sé que él lo sabe. Pero no ve motivos para no ser feliz. Quizás necesito tener más de 50 para darme cuenta, no sé. Espero que no.

No me considero infeliz, pero no me hace feliz este mundo con estas directrices. Lo repudio.

Cumplí en mayo y hago esta reflexión ahora. A veces intento vivir más y pensar menos; simplemente aprovechar el momento y no comerme la cabeza. Pero la vida pasa y sigue y no perdona. Un año más, una oportunidad menos.

Pero, ¿qué es lo que quiero? 
Quiero viajar, quiero montar un negocio, quiero conocer lugares, personas, vivir experiencias nuevas, aventuras, disfrutar de días espléndidos y de noches mágicas y abandonar este mundo rutinario de trabajo 5 días y descanso 2. 


¿Qué estoy haciendo para conseguirlo?

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