martes, 28 de junio de 2016

¡¡SOS Sandalias!!

Hacía muuuucho tiempo, ¡años! que no tenía un flechazo con algo roperil. Llevo varios veranos pasándolos con unas chanclas de goma negras con destellitos plateados que me hacen el apaño. Me costaron menos de 5€ y las sigo llevando xD el caso es que vi unas sandalias muy majas, de aspecto cómodo y casual pero combinándolas bien pueden quedar muy elegantes y además con plataforma. Dije: ¡perfectas! Son la solución perfecta para lo que necesito. Para ir decente por tanto de día como de noche y dejar un poco el look sport o chanclil. 

Mi novio ya me ha alarmado varias veces... "¿otra vez así?", "¿vas a Zumba ahora también, no...?". Y no me avergüenzo en absoluto, no tengo problema en ir así. Pero tuve un flechazo con las sandalias.

El problema es que sólo me gustan esas concretamente. No quiero otras si no son como esas, porque no me gustan otras. Ni parecidas. QUIERO ESAS. 

¡¡Y ya no están!! :(

Eran del Pull and Bear:


Respeto totalmente a quien le parezcan horribles, a mí también me lo parecerían a primera vista, pero es que las vi puestas en una chica monísima y ya no hay vuelta atrás, ¡me he enamorado! Jajajaja, qué tonta.

Busqué y busqué y encontré esta página en la que solamente las presentan y ponen el enlace al Pull and Bear pero ya no sale porque no están. 

Seguí buscando poniendo de mil maneras las palabras clave: sandalias, plateadas, plataforma, cuña, esparto, hebillas, pie abierto... y............ ¡tachán! Encontré las que supuestamente son originales, de Jeffrey Campbell. Lo cual me hace pensar que deberían estar de imitación en otras tiendas pero no las he encontrado.

Lo peor de todo es que me gustan más las del Pull and Bear... bastante más. Y son más baratas, claro.

Aquí están:

Modelo 1.


Modelo 2.


Son súper parecidos ambos modelos pero tiene mejor acabado el primero. Casualmente es más barato y no quedan números.

De todas formas, no estoy dispuesta a gastarme casi 60€ en esto, por lo que sigo en la búsqueda... si alguna alma caritativa sabe dónde encontrarlas, que me lo deje en comentarios jajaja.

Me dicen que de estas las hay en todos lados, bla, bla... ¡¡y no es cierto!! Yo no las encuentro, y no me vale algo que "se parezca" porque no se parece en nada, las quiero así ;(


También he visto algo similar en la página del Corte Inglés:
Son más bajitas y el estampado no es liso, es como de piel de serpiente... no me gustan.


En fin, me veo sin ellas. Para una vez que algo me gusta...

viernes, 24 de junio de 2016

¿Hasta ahí vas a llegar?

Hace unos días mantuve una corta pero (para mí) intensa conversación con personas bastante allegadas a mí pero no lo suficiente como para pretender hacerles reflexionar como sí haría con mis hermanos, por ejemplo. Es curioso que hace un par de semanas justamente hubiera hablado del tema aquí...

Pongo lo que más "chicha" tenía.

A: Por fin ya he acabado. Ahora ya me he sacado mi titulito del ciclo y billetes, billetes, que es lo que quería, ¿o no? Jeje.
Yo: Bueno, no todo son los billetes, no sé, yo prefiero trabajar en algo que me guste, algo por lo que levantarme cada día sin estragos, sin quejas, una pasión, algo que me haga feliz, que tener un montón de pasta.
B: Pues ya ves para qué te ha servido estudiar tanto; para nada. Tanta carrera, tanta matrícula de honor y no estás haciendo "nada". (ojito...)
Yo: ¿Cómo que no? Me ha servido para tener muchos conocimientos, experiencias, crecer como persona, llegar a donde estoy ahora... (iba a añadir: ser más inteligente, tener más criterio, reordenar mis prioridades, ser capaz de manejar mi vida, dar valor a lo realmente necesario... pero no quería ofender a nadie).
B: Bah, ¿y qué haces con eso? (...sin comentarios...)
A: Y eso es muy difícil de conseguir (lo de trabajar de lo que realmente te gusta).
Yo: Pues ya lo hago.
A: Pero eso no te va a dar los billetes. Los billetes mandan.
Yo: Dependerá de tus prioridades. Yo no quiero un carraco (el sujeto anterior comentó cosas sobre un "carraco", tu "pisico", tus "fiestecillas"...), yo me conformo con algo que me lleve y punto.
A: Ya... Pero a mí lo que me hace feliz se paga con billetes.
B: ¿No quieres un coche?
Yo: Ya tengo uno. Hombre, si pudiera estar un poco mejor, sólo un poco (mecánicamente hablando), no me importaría desde luego. Y obviamente me gustan ciertos coches estéticamente, pero no me compraré ninguno de esos. Cuando se estropee el mío, me compraré uno muy humilde, peor que el que tienes tú (que es normalito - se sorprendió). No me hace falta, estoy bien así.
A: Claro, yo por ejemplo sí que quiero mi cochecito ahí to' guapo.
Yo: Yo valoro mucho más tener una vida tranquila, descansar, tener tiempo y hacer cosas que me gusten...

Patidifusa me quedé con todo. Preferí no seguir, correr un tupido velo y cada uno con lo suyo.

Ambos eran mayores que yo.


El sujeto está dispuesto, y de hecho lo va a hacer, a trabajar como un negro (perdón, es una expresión) para conseguir 20.000€ (o vete a saber) y comprarse su carraco (ah, y comprar/alquilar un párquing, no lo va a dejar en la calle, ¡puff!). ¿Cuándo lo vas a disfrutar? ¿Cuánto tiempo vas a estar pagando tus préstamos e hipoteca? 

Este sujeto concretamente está muy endeudado, pide dinero constantemente para costearse sus caprichos, etc. Ha estudiado algo técnico para poder subir de rango y cobrar 200 ó 300€ más.

Alucino con el pensamiento de muchas personas. Esta gente lo tenía muy claro - vivir para trabajar para ganar el máximo dinero posible y costear tus bienes materiales. En el poco tiempo que te quede los disfrutarás lo que puedas (es decir, no mucho) y te irás de fiesta.

Chinpún. Así es la vida.

Así de insustancial es la vida. Así de insustanciales son las personas.


BRA-VO.



Añado: He recordado que, cuando tenía 18-19 años, llevé una Renault Express durante un tiempo porque no tenía coche. Era la furgoneta de mi padre e iba a estudiar y a trabajar con ella. Tiempo después me enteré de que la gente se reía de mí por ello, de hecho me enteré porque se burlaron en mi puta cara así, sin más. Cruelmente. Disimulé indiferencia, pero me dolió.

Hoy en día me habría reído yo de ellos por vivir en base a la imagen que proyectan en los demás y por ser capaces de dejarse miles de euros en pijoterías por pura apariencia.


viernes, 17 de junio de 2016

La delgada línea entre el egoísmo y el altruismo.

¿Qué te hace pensar que no querer tener hijos es egoísta?

Yo veo más egoísmo en la persona que los tiene que en la que no. Me explico por partes.

1) Tener hijos cubre una necesidad emocional. Un vacío que llenar, un vacío vital. Quizás llega un momento en el que nuestras vidas dejan de tener sentido. Ya no somos capaces de cumplir nuestros sueños. Han pasado los años y no lo podemos remediar, somos "viejos", nuestra función ha terminado. Es hora de completar nuestra vida, nuestros días, con una personita nueva.

2) A pesar de estar entre miles de personas, muchas se sienten solas. Además, han encadenado su vida a una pareja, a la cual aman y adoran, pero poco más existe después de ella. Las amistades van mermando y no puedes evitar pensar que morirás solo. Morirás solo. Qué crueldad. Nos aterra estar solos en la vejez. Ya no en la vejez, con 30 y con 40 y a cualquier edad. Tener un hijo te da un motivo para levantarte cada día de la cama y fingir tu mejor sonrisa para jugar con él, enseñarle cosas, llevarlo al colegio, preguntarle cuántos amiguitos ha hecho y cuántas cosas ha aprendido. 

La realidad es que ya llorarás tu soledad real en la cama. La soledad no se soluciona así, amigos. Personas siempre va a haber. Es tu relación con el mundo el problema. Pero, como ahora tienes un hijo, es tu prioridad.

Cuando crece, hay dos caminos. O te mueres de pena porque se está desprendiendo del nido y te hace feos cuando tu deseas su cariño, o estás deseando deshacerte de él, que se largue, se independice y te deje seguir con tu vida. Ambos caminos son malos para ti, no veo el lado positivo.

A medida que pasan los años y pierdes facultades, piensas que tus hijos estarán ahí para devolverte todos los cuidados que le propiciaste durante tantos y tantos años. Pero la realidad es bien distinta en muchos casos, no creo que haga falta ningún ejemplo.

Al final pasa que las personas que peor te traicionan son las que más cerca tienes. No te fíes, por tener hijos no morirás acompañado, y si cuando seas viejo sólo tienes a tus hijos, lo has hecho muy mal. Al fin y al cabo cuando conoces a tu pareja no es nada tuyo, ¿no? ;) Y puede estar a tu lado para siempre o abandonarte. Los hijos igual, no por haberlos parido te van a cambiar el pañal cuando seas anciano. De hecho, si los tienes para que hagan eso, egoísmo al cuadrado. Págate una persona para que te cuide.

3) Los sueños a los que "renunciaste" (como si no hubieras decidido ser padre/madre, vaya...) los acabas proyectando en tu hijo. Quieres lo mejor para él, quieres que estudie, quieres que se labre un futuro, que persiga sus sueños, que haga todo lo que tú no pudiste hacer. A veces se le da vía libre, esa vía que tú no tuviste (porque decidiste tener un hijo); a veces te empeñas en que juegue a fútbol contigo por no haber llegado a ser Messi o Ronaldo. 

O, por el contrario, quieres que siga tus pasos encadeándolo, mayoritariamente, a una vida práctica, a una vida para trabajar y para ganarte la vida sin importar sus deseos (ejemplo: padre médico - hijo médico).

4) Sus logros son tu orgullo. Esa personita, esa cosita la has creado tú. Ha salido de ti, ya es un orgullo. Lo has tenido 9 meses haciéndote sufrir y ahora todos los pasos que dé serán gracias a ti. Todo lo que aprende es, en gran parte, gracias a ti. La persona en la que se convertirá es, oh, GRACIAS A TI. Porque es TU hijo, es tuyo. Y te enorgullece que haga cosas grandes. No te enorgullece que las haga el hijo del vecino, te enorgullece que lo haga el TUYO. Es TUYO. Su felicidad se convierte en la tuya, y vives tu vida con los ojos de otra persona.

5) Un hijo es fruto del amor. Es la máxima expresión del amor entre dos personas. Amor que, en muchas ocasiones, no lo es. Amor que, en muchas ocasiones, no perdura. Amor falso, amor que se acaba, amor que se rompe, amor basado en mentiras, amor basado en comodidad, en dependencia, en falsa estabilidad. Amor que es una obligación. Porque es lo que te hacen creer que necesitas en la vida, una persona con la que compartir vivienda y tener hijos con ella. Porque si la convivencia es terrible sin hijos, crees que esa distracción servirá para mantener el amor. Pero no, cae en picado. Y, ¡sorpresa! Hijos con padres separados, hijos con padres enfadados, hijos que son culpados por "destrozar" parejas, hijos con padres que no se soportan, que se pelean día tras día, que se dan tortazos y se chillan, por no mencionar otras barbaridades...

6) Imagen. Una familia feliz consta de una casa, una pareja unida en matrimonio en la mayoría de casos, un gran coche (o dos), un perro y 2 hijos como mínimo (al menos haber intentado tener la "parejita"). No puedes dejar que se te pase el arroz, debes cumplir como ser humano. Debes mostrar al mundo que ya no eres esa loca que se emborrachaba cada fin de semana. Ahora eres decente, tienes estabilidad, ya no "mamoneas", eres seria y has conseguido... ¡voilà! Lo que todo el mundo busca, anhela, ansía. La familia feliz. Te sientes admirada, la gente te pregunta por tus hijos, se asombra por la obra de la piscina que acabas de hacer. Y tú caminas orgullosa (hablo en femenino porque sucede más en las mujeres, de hecho suelen ser las que persiguen esta meta e insisten, arrastrando al hombre. Los hombres son más pasotas en general pero también se aplica). Pero la realidad es bien distinta. Te has dejado miles de euros en muchas cosas y cuesta mantener el castillo que has construido. Cada día es un trajín de comidas, lavadoras, llevar y recoger críos, aguantarlos, asearlos, ayudarles con los deberes... y tu marido es un puto vago. Estás hasta el coño. Pero, eh, lo he conseguido. Mi familia feliz. Dentro de casa no, pero fuera vayamos todos de la mano dando saltos de alegría, ¡que no piensen que lo llevamos mal!


Por todas y cada una de estas cosas, y más que me dejo, y muchos otros detalles, tener hijos es un acto MUY EGOÍSTA.


Aún así, reconozco que para tener hijos hay que ser muy valiente. Porque es cierto, renuncias a todo. Renuncias a ti. Por eso es altruista. Entregas tu vida a otra persona, y ya no importa lo que tú querías. No importa que cuando tu hijo cumpla 20 años entres en depresión por sentir que no vales nada. No puedes pensar eso porque has hecho "lo más bonito" que hay en el mundo: dar vida. No te puedes sentir mal por ello, pero estás hecha polvo.

Si te sientes mal por ello o admites que un hijo te roba la vida y es una carga, eres mal padre/mala madre. Hasta mala persona. Yo no lo digo en el mal sentido (lo de que un hijo te roba la vida), simplemente creo que soy realista. Pero admitirlo es como "matar" a esa persona, "matar" a tu hijo. Es decir, si no existiera, mi vida sería muy diferente. Estás matándolo y eso es muy feo, no puedes pensar así. Por lo que dejas tu vida en un 10º plano y lo das todo por él. Hablo en singular pero lo mismo es (o peor) con más hijos...

Esto lo vi en mi familia. Lo viví. Y todo se desmoronó. ¿De qué ha servido? De nada, absolutamente nada. O no, perdón, sí, ha servido para saber que no es lo que yo quiero. ¿Qué queda ahora? Observo a mi padre, divorciado, hijos mayores, y veo un tipo sencillo pero inteligente, un hombre que necesita poco para ser feliz pero tiene mucho que dar, que disfruta tocando la guitarra, que se lo pasa bien con sus amigos, generoso, que aprovecha todo lo que tiene, hasta el último segundo o el último céntimo. Pero también veo que, ay, si tuviera 20 años menos, estaría por los escenarios dándolo todo con su grupo de rock y tendría un estudio de grabación y ensayo propio. Un hombre que se equivocó porque la vida le llevó a eso sin pensarlo (aunque él quería un hijo solo, pero, ya sabéis, mujeres...) y no pudo cumplir lo que más le apasiona.

Pero también lo veo en muchas otras familias. Muchas.

Me da mucha pena ver mujeres jóvenes, de entre 30 y 40 años, desoladas. Desoladas por no poder hacer nada. Desoladas por avergonzarse al admitir que, si no tuvieran un hijo, se irían a Tailandia indefinidamente, a la aventura. O a Madrid a hacer ese curso que tanta ilusión les hace. O a la playa, o a festivales. Me dan pena esas mujeres que llegan el lunes al trabajo agobiadas de casa, deseando que ya llegara el día porque no pueden más. Porque tienen demasiado peso en sus espaldas. Porque quieren un puto rato para ellas. Me dan pena esas mujeres que se sienten mal por salir una horita a tomar algo con sus amigas y "descuidan", "abandonan" a su hijo. Me dan pena esas mujeres condenadas a su hogar y al hijo que parieron, y al marido también, en muchos casos. Me dan pena esas mujeres que eran ambiciosas pero ya no pueden montar su negocio porque "tengo que estar con mi hijo, no puedo...". Ya no pueden hacer nada. Me da pena que después de desahogar su malestar con muuuchas palabras y llantos sobre lo tremendamente duro y sacrificado que es, digan, afligidas: "pero satisface, merece la pena".

Sí, claro. Tu cara no dice lo mismo.

Por eso admiro vuestro altruismo, pero os está destruyendo.


No tengáis hijos porque hay que tenerlos. Tenedlos porque de verdad queréis dedicarles vuestra vida. Tenedlos porque les vais a dar lo mejor siendo vosotros lo mejor. Tenedlos porque es vuestro sueño.

Pero, por favor, no renunciéis a vuestra vida. Si sentís que en vuestra estancia en la Tierra tenéis más cosas que hacer, id a por ellas. Si tenéis planes, hacedlos. Si creéis que os hará feliz viajar, vivir del campo, desarrollar vuestra idea, formaros en aquello que se os da bien y/u os hace ilusión, ir a un spa cada fin de semana, o simplemente estar en paz y tranquilas en vuestra casa sin llantos, sin quejas... NADIE os lo prohíbe. NADIE os va a arrebatar NUNCA el hacer lo que queráis.

Pero, pero. Si tenéis un hijo... manda él.

sábado, 11 de junio de 2016

Me cansa tanto materialismo/consumismo.

Quizás soy un poco extrema. Todo blanco o todo negro. Es cierto. Me cuesta vivir en el "intermedio", no sé cómo decirlo. Me gusta tener pautas claras. En ese sentido soy un poco cuadriculada, me guío por esquemas y mi intención es que perduren en el tiempo. Me cuesta mucho cambiar, pero cuando lo hago es a largo plazo.

La diferencia es que hay costumbres o maneras de vivir más perjudiciales que otras... así, al menos, sé que no me estoy dañando tanto.


Y en esto que voy a hablar también se aplica. Es irónico que diga que me cansan el materialismo y el consumismo cuando he sido una loca de las compras y me he dejado cientos de euros en mierdas que ya no utilizo. Por lo menos creo que logré llevarlo con cabeza; siempre tiraba de precios bajos, rebajas, productos de peor calidad... al fin y al cabo, en determinado tiempo querría una cosa nueva, por lo que ¿para qué gastar más? Aún si hubiera tenido más dinero, me habría comportado igual. Pero no es excusa, era una gran consumista (aunque no gastara un dineral). Es una actitud.

Ese apego a los productos, a la ropa, a los complementos no era sano. Llegó un punto que tenía tantas cosas que me abrumaba, no sabía cómo combinar nada ya y ¿sabéis cuál era mi solución? Comprar algo nuevo que remediara el dilema. Además, era demasiado perfeccionista, quería que todo encajara lo mejor posible. Una cosa que me reconcomía era llevar a juego los zapatos y los bolsos; si no eran del mismo tono exacto no me los ponía. Me costaba la vida dar con ello. Me encontraba con un bolso monísimo en el armario que me compré porque me alucinaba, y no podía ponérmelo porque no combinaba con ningún zapato. Loca me volvía buscando unos zapatos del mismo tono...

Ahora lo llevo todo negro, ni siquiera llevo bolso... voy con mochila. No me como la cabeza en absoluto.

Pero no sólo es ese el apego que existe en la sociedad, evidentemente... 

Ahora que ya no tengo tantas tonterías a las que prestar atención, veo que las personas en general tenemos un serio problema con lo material. Somos completamente adictos a las cosas, grandes y pequeñas. Estamos consumiendo, comprando, gastando continuamente SIN NECESIDAD ALGUNA. No es una necesidad real, prácticamente nunca lo es. Forman parte de necesidades reales, como la higiene, la vestimenta... pero son totalmente secundarias. Se puede vivir perfectamente sin ellas.

Pues, ¿por qué estamos tan enganchados? ¿Por qué tener 10 gafas de sol? ¿Por qué tener pares y pares de botines? ¿Por qué tener 5 carteras? ¿Por qué tantísimas decoraciones hogareñas? ¿Por qué tantos detalles absurdos que sólo ocupan espacio? Y lo peor es que mucha gente no escatima en gastar en marcas caras, MUY caras (a mi parecer). 

Llevo con las mismas gafas de sol desde hace, qué sé yo, 6 años, y compradas rebajadas. Son buenas, pero me costaron bastante menos de lo que se gasta cualquier persona de mi entorno cada año en gafas de sol. 

¿Por qué ese despilfarro? ¿Es que no sabemos qué hacer con el dinero? Si luego vamos todos ahogados y ponemos excusas para no hacer ciertas cosas porque "hay que apretar el cinturón". No, señor, lo que pasa es que no te quieres gastar el dinero en ESO concretamente. Te lo quieres gastar en tus caprichos. Y, oye, es totalmente lícito. Somos libres de hacer con nuestro dinero lo que queramos. Pero... ¿resulta tan complaciente? A mí no me compensa ya. Hace tiempo que no me compensa. 

Muchas personas afirman que cuanto más dinero tienes, más quieres, más gastas. Oh, Dios. No lo comprendo. ¿Por qué? De verdad, ¿por qué? ¿Es ego, es imagen...? ¿Qué coño es? Yo seguiría consumiendo lo mismo, si bien quizás compraría alguna cosa que sí pudiera necesitar (un par de bambas, por ejemplo) y ahora no me puedo permitir. Pero aunque mi nivel de vida fuera más alto seguiría siendo una cutre humilde, porque soy así. Y sí, quizás me compraría un coche de menos de 17 años, pero jamás me compraría uno de 30.000€, lo juro. Hasta diría que 10.000€; ahora mismo me parece una puta locura.

Quiero decir que si tuviera más dinero mis expectativas de vida no cambiarían mucho, porque le doy el mismo valor a un coche de 3.000€ que a uno de 15.000€ siempre que cumpla su función. Tampoco me gastaría jamás 2.000€ en un maldito sofá, porque esa es otra: las viviendas, los muebles, las decoraciones... Menudo derroche tan inmenso.

Hace poco varias personas de mi entorno se han comprado una casa o se han independizado y no puedo alucinar más con el pastizal que se están dejando. ¿En serio vale la pena? Prefiero que mi cama esté acompañada por dos mesitas cutres que por un pedazo de mueble de 1.000€. Prefiero una mesa de comedor normal que una de diseño de cristal súper moderna y bonita pero que no puedes tocar que dejas la huella del dedo o es muy frágil. ¿La quieres disfrutar o quieres dar buena impresión a tus invitados? Bah.

¿Y el espacio? Una pareja se cambió de vivienda porque se les hacía pequeña. Bien, ahora tienen una enorme pero la están llenando también de cosas y están casi en la misma situación. Qué inteligente.


Este último mes he tenido un extra de trabajo que me ha tenido muy agobiada. Mucho. Muy estresada, cansada, sin poder dormir bien ni lo suficiente. Me planteé muy seriamente que prefería cobrar menos y tener una vida más relajada. Y ésto ya lo sabía antes, sabía que valoraba más mi tiempo libre, tiempo para mí, mi paz, mi tranquilidad, que el dinero. Pues lo he vivido en propias carnes y no puedo estar así. No aguantaría ni un año y hay gente que está así toda su vida. Yo lo dejo. Primero mi salud y mi felicidad. 

¿Que mi coche es feo y está rallado? Yo me puedo mover igual, funciona bien, mientras mi vida no esté en peligro no quiero un coche que sea una passssada. Los recambios y reparaciones me salen más baratos, y también consume menos. Me da igual que tenga golpes, no es ningún drama. ¿Soy una cutre? Sí, pero no me endeudo por dar una imagen que no es. Porque de nada vale tener un chalet y un Mercedes si tal cual llega tu nómina al banco desaparece entera y tienes problemas para "mantener a tu familia".

Por no hablar de la tecnología: móviles de 700€, ordenadores de 2.000€... qué puta locura. ¿Cómo lo hace la gente? ¿Cómo? (Y por qué!!?)


Será que siempre he vivido en la pobreza, aunque mi padre fue empresario y le fue bien, pero con el divorcio todo se fue al garete y yo tenía 11 años. Así que en cuanto cumplí 18 y trabajé, salió mi vena consumista porque nunca pude decidir sobre mi ropa y mis cosas... y duró unos añitos, pero menos mal que desperté (aunque ahora lo veo todo desde otra perspectiva y es tan patético, indignante y frustrante...). Yo también apreciaba el lujo, las cosas caras, lo ostentoso... pero he aprendido que no tiene valor. Que el valor se lo damos nosotros mismos.

No quiero contribuir a esta farsa. Este puto mundo se alimenta de crearnos necesidades, de mantenernos tontos, como marionetas, manipulando nuestros deseos y llevándonos al consumo para que unos pocos que mueven los hilos se hagan el arroz con nuestros míseros sueldos.

Me parece tan descabellado, tan desproporcionado todo... Hay personas que no tienen absolutamente nada. Ni siquiera un puto techo. Y lo peor de todo es que probablemente seríamos mucho más felices sin todas estas mierdas.


Ser feliz con lo justo y necesario, es la felicidad más pura. Lo material no nos dará felicidad (sólo euforia efímera), más bien será un problema. Aunque tú mismo has de evaluar en la balanza: 

ventajas objeto    vs.    problemas/costos (tanto instantáneos como a largo plazo)

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