sábado, 28 de mayo de 2016

Agrio y diferente.

Acabo de leer los comentarios de la anterior entrada y he de decir que a mí me encantaba escribir en el blog; soltarme, contarlo todo, mis historias, mis locuras, mis tonterías, mis miedos. Pero quizás llega un momento en el que te sientes demasiado expuesto, tanto emocionalmente como físicamente. Es decir, hay personas que me pueden reconocer aunque tape la cara en la foto, y precisamente creé este perfil/blog para poder explicar sin tapujos lo que me apeteciera siendo una desconocida. Por otro lado, contar tus intimidades es una arma de doble filo para personas que tienen veneno dentro o te quieren atacar sin motivos personales.
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Volver aquí me deja una sensación agria en la boca y en el alma. Recordar por todo lo que he pasado, todo lo que he sufrido por una simple imagen. Pero, ¿es tan sólo por una simple imagen

No soy la misma, pero no sería como soy ahora si no hubiera pasado por todo ello, estoy más que segura. No me arrepiento de absolutamente nada de lo que he sufrido, vivido, pasado, experimentado, cambiado, pagado. NADA.

Hay personas que se arrepienten de lo que hacen y no lo entiendo (obviando el haber tenido malos resultados o consecuencias inesperadas irreversibles). Por poner un ejemplo tonto, personas que se avergüenzan de haber llevado cierto look en la adolescencia. Si pudieran, irían al pasado y se darían una colleja. No, a ver, ¿por qué? Yo también he llevado looks que no llevaría ahora ni harta de vino, pero en ese momento QUERÍA ir así y me satisfacía hacerlo. ¿Qué hay de malo? ¿Te has quedado tocado de por vida? ¿Ha supuesto un daño colateral inmenso? ¿O te ha servido para cambiar tu criterio hoy en día y no cometer el mismo error?

El caso es, no tengo nada que ver con la que era hace 2 años, pero todo lo que he hecho me ha sumado y estoy más que contenta por haber invertido en ello. Ni siquiera le encuentro contras. Por ejemplo, me he operado el pecho; me he gastado una pasta y estuve un mes recuperándome. Ni lo recuerdo. ¿El dinero? Sí, ahora mismo me vendría de perlas tener esa cantidad en mis manos, pero no lo cambiaba. No me ha dolido de ninguna manera.

Ahora soy una chica que va en chándal y bambas. No me maquillo, no, nunca. Tengo el pelo corto. No me echo cremas ni potingues. Soy más relajada y gestiono mi tiempo en base a otras prioridades en las que no consta "arreglarme". Por supuesto, la higiene es prioritaria para mí, que es muy diferente.

Aún así, quiero verme guapa. Aún así, tengo algunos complejillos (muchos se han solucionado pero otros no, aunque tienen menor importancia). Aún así, me aterroriza envejecer. Aún así, creo que todavía me queda la esencia de esa obsesión. Y, si pudiera, me haría un peeling en la cara para quitarme las marcas del acné, me haría la depilación láser... pero es secundario. Puedo vivir feliz así, me siento bien y me veo bien. He aprendido a aceptar mis defectos, mi cara (narizbocaorejaspieltodo) que tanto odiaba, mis brazos larguiruchos, mi pelo indomable. Y he pasado por ciertas etapas que me han ayudado a conseguirlo.

Por eso, anónimo#2 (me ha encantado tu comentario), si quieres y puedes, HAZLO. Está bien escuchar opiniones de personas que te quieren, pero finalmente es TU decisión y TU vida (nadie más va a vivirla, sólo tú) así que toma las riendas y ve hacia adelante. No hagas caso de la gente, sigue tu camino y confía en ti misma. 

Hace tiempo que dejé de contar a las personas que me rodean mis decisiones importantes previamente, y más cuando las tengo tan claras. No es lo mismo que pedir consejo porque estás hecho un lío o porque todavía no piensas con madurez (no olvidemos que operarse no es cualquier cosa, hay que ser consciente de ello). Y es importante que te respeten, si no lo hacen, no te están dejando ser libre y alimentan el hecho de que te calles. Yo se lo comenté sólo a 3 personas y de manera informativa: Fulanito, voy a hacer esto. Te parezca bien, te parezca mal, es lo que yo quiero. De esta manera, tendrás a las personas que te apoyan de verdad a tu lado. Todas las demás que se enteren después o ni eso. No pintan nada. 

Cuanto estés preparada y te hayas informado al 100% toma la decisión por ti misma. Sea sí, sea no. Si te sirve de algo, me pasó más o menos a tu edad. Digamos que sabía que lo iba a hacer con 17-18, pero no en ese momento. No fue hasta los veintipocos que lo medité seriamente, ahorré, arreglé asuntos más importantes (coche, estudios...) y finalmente le puse fecha al cabo de los años (a pesar de haber visto a una amiga mía operarse a los 17 de manera muy obcecada y con el dinero de los papis).

¿La vista? La vista es importantísima. No sabes lo que me alegro de habérmela corregido. No tiene precio, de verdad. Lo recomiendo totalmente a pesar de haberlo pasado fatal en la operación, de verdad.

Quererse a uno mismo tal y como es es importantísimo. Hay que valorarse y también hay que hacerse valer de cara a los demás. Hay que trabajar la base, por supuesto. Pero si podemos hacer cosas que nos ayudarán a aumentar la confianza, la seguridad y el bienestar, bienvenidas son. Siempre con cabeza y siendo viable. Siendo algo complementario, que suma.


Sabéis, ha pasado algo en mi familia que me ha dejado un poco tocada, y está relacionado un poco con todo esto (autoestima)

Contra todo pronóstico para todos (o casi todos, porque yo ya me olía algo) mi hermano de 16 años sufre anorexia. Siempre quise pensar que no, que alguna otra explicación había, pero algo dentro de mí me decía que así era, que estaba sucediendo, y no podía hacer nada. Porque si le decía algo, me diría que no, que para nada. Pero si no decía/hacía nada, sentía que no le estaba ayudando.

Él tuvo mucho peso de pequeño, y unos años después, con el inicio del instituto, pegó el estirón y mejoró notablemente. Comenzó a preocuparse por comer mejor y sinceramente se quedó muy guapetón, muy sano, delgado, en forma. Ideal. Pero cada vez iba a más y más y la verdad fue un proceso muy largo y nadie lo podía presentir... No fue hasta hace menos de un año que se le comenzó a ver raquítico. Yo ya hacía más de un año que lo sospechaba, porque mi habitación está al lado del baño y oí algunas veces vómitos entre música alta, pero no estaba segura. (De hecho recuerdo perfectamente que quería escribir un post diciendo que creía que mi hermano sufría un TCA... pero prefería estar equivocándome)

Cuando veía comportamientos extraños se lo comentaba a mi padre (fue la única forma de actuar que "encontré"...) y él se quedaba siempre algo pasmado, como que no se lo creía, no era posible. Como qué dice esta loca. ¡Papa, no voy a decir nada, y menos algo tan grave, sin fundamento! Total, que pasaron bastante de mí.

En estos últimos meses, desde fin de año concretamente, ha tenido (y tiene) un aspecto deplorable. Hasta su color de piel es grisáceo. Y le comenté a mi padre que no le veía bien, por favor, que anduviera con ojo que algo pasaba. Quería pensar que no, que quizás tenía una mala época, que quizás salía mucho de fiesta y eso te quema un montón (experiencia propia xD), pero en el fondo estaba muy preocupada. Mi padre me dijo que eran tonterías de adolescente, que él estaba perfecto y que lo tenía todo, sólo estaba un poco idiota. Pensaréis que es un poco desconsiderado pero cómo iba a pensar que le iba a pasar algo así... yo es que sufrí un bullying terrible y sé que él también lo pasó mal con las críticas cuando estaba gordito y eso no se supera así como así.

En fin, hace unos días mi hermano se sentó a hablar con mi padre y se lo confesó. Anonadado se quedó, ya nadie recordaba todas las veces que yo lo comenté. Que le daba miedo comer, que no quería volver a estar gordo otra vez, que a veces vomitaba...

Ya le hemos llevado al médico y le van a hacer una evaluación psicológica. Habló incluso del suicidio. Me dan ganas de llorar, lo juro. Me tiemblan los labios.

Ahora no me atrevo a decirle nada. No he hablado de nada directamente con él, me da hasta cosa. Me sabe tan pero tan mal... tan joven, tan guapo. No sé, qué pena.

Lo peor es que mi familia desconoce totalmente el tema y piensan que sólo se trata de embutirle como a un pollo y que no vomite más, y yo por desgracia he leído varios testimonios de los blogs que rondan por aquí y sé que no es así, que es mucho más complejo. No sé cómo advertirles de que lo vigilen bien, que lo comprendan, que entiendan que no es una cuestión meramente física, que tendrá mil historias en la cabeza, que estará triste, no sé... No sé, la verdad. Que habrá que escucharle y ayudarle. Pero soy la primera cobarde que no se atreve, porque me choca tanto...

Mi padre se lo toma un poco con humor, suelta algún comentario tipo: "vaya, el único hijo varón que tengo y me sale anoréxico!". Sé que no lo hace con maldad pero muchas os llevaréis las manos a la cabeza, ¿verdad? Yo sé que no tiene malas intenciones, sólo es desconocimiento y tratar de ver las cosas de otra manera... Ahora que ya sabe del problema, tratará de favorecer que se recupere, por lo menos lo primero de salud física (porque tiene una carita cadavérica... pobrecito) y luego todas las charlas que se tercien... en fin, no es nada fácil afrontar ésto.


Pienso en lo que me ha costado a mí aceptarme y quererme (y aún así todavía hay que mejorar) y se me hace un mundo pensar que mi hermano está pasando por algo así. Que no es lo mismo, pero es una tortura igualmente. Y la raíz al fin y al cabo es la misma: autoestima.

Autoestima.

¡¡AUTOESTIMA!!


Me he extendido una barbaridad, necesitaba explayarme. Espero volver pronto con algo no tan tocho jajaja un beso enorme.

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