viernes, 30 de enero de 2015

Pasan cosas que te desestabilizan.

Nunca me he sentido emocionalmente estable al completo. Conmigo misma, quiero decir. Por eso, cuantos menos altibajos exteriores tenga, mejor. 

Me gustan mis rutinas, me gusta hacer lo que he creado. Me gusta el ambiente de paz y calma que he conseguido. Me gusta mi privacidad. Me gusta no tener estrés. ¿Agobiarme? Hace meses y meses que no vivo esa sensación. Hasta que... PUM. Pasa algo, algo que no estaba en tus manos, y te revuelve los esquemas. Todo sigue igual, pero dentro de ti no; dentro de ti algo ha cambiado. Las emociones son más fuertes, tanto las buenas como las malas. Pero a las buenas les cuesta más aflorar.

Odio que algo entorpezca mi mundo. Quiero que si algo me molesta, si algo me desestabiliza, sea culpa mía, no de otros. Pero quizás tengo que empezar a ver que es posible, es una posibilidad cuando el mundo general se basa en las relaciones humanas. Toca aprender y superar, aunque sea difícil de asumir.

Llevaba una racha muy buena en todo, y estas últimas semanas (¿semanas? ¿o días? se me hace eterno) he estado de los nervios. He pasado de tener el estómago completamente cerrado, cosa que jamás me había sucedido, JAMÁS, a volver a sentir ansiedad, y he vuelto a comer chucherías cada día (bolsas de medio kilo) y a darle a la cucharada con el colacao. Hacía mucho que no me sucedía. Y comerlo con nervios, con ansiedad y descontrol, dejándote una sensación totalmente patética.

Ayer fue el primer día que no lo hice después de prácticamente una semana haciéndolo día tras día. He decidido levantar cabeza ya, porque cuanto más te hundes en el pozo, más difícil es salir. Me asusta ver hasta qué punto me ha llegado a afectar. ¿Me convierte eso en una débil emocional? ¿O simplemente soy humana pero no estoy preparada para estos palos (o no los concibo porque no son normales)?

Hoy, las ganas de seguir en mi miseria persisten. Sería muy fácil encerrarme en la habitación con el bote de colacao o el paquete de cereales y pasar las horas hasta quedarme dormida. Pero no puedo, no puedo porque tengo cosas que hacer y tengo que plantar cara a la vida. Y no debo, no debo porque nuestra existencia no sirve para ésto, estamos aquí para hacer cosas grandes, aunque sea a través de cosas pequeñas. Así que me voy a alimentar bien, voy a exponerme al Sol, voy a sonreír, me voy a poner guapa, voy a salir, voy a bailar y me voy a divertir.

Mañana será otro día y habrá que sacar fuerzas de donde sea también.

miércoles, 7 de enero de 2015

Traición.

Hacía tiempo que no mascaba la traición en primera persona. Mucho tiempo. Mucho tiempo creyendo que tienes personas en las que confiar plenamente, que nunca te harían nada malo.

Siempre he ido con pies de plomo con todo el mundo, para no tener que sufrir ni pasar malos ratos. Al fin descarté demasiadas personas tóxicas de mi vida y, sinceramente, me he quedado con muy poco. Pero lo poco que tenía, era real y valioso.

Sentirte llena porque todo lo que tienes es más que suficiente y no necesitas más, no tiene precio. Puedes tener más relaciones con personas conocidas, pasar buenos ratos, etc. Pero no se compara a lo que te une con "tus imprescindibles".

Pensaba que todo era leal y sincero y que siempre lo sería y he sido una ingenua ilusa. Me he llevado un chasco tremendo que jamás habría esperado, jamás. Pueden pasar cientos de cosas, cientos de roces, alguna discusión... tonterías, al fin y al cabo. ¿Pero ésto?

Me han apuñalado de la manera más sucia y rastrera que podía imaginar. Poniendo buenas caras y traicionando a las espaldas. Estoy tan decepcionada... No puedo con las mentiras. Si algo me caracteriza es ir con la verdad por delante, duela lo que duela. 

Lo peor es que hay personas que no van con la verdad por delante porque saben que esa verdad hará daño. ¿Y es motivo suficiente para seguir mintiendo?

Qué ruin, qué ruin. No tengo otra palabra.

Confianza bajo mínimos. Estoy rota. Ahora recuerdo por qué tengo tan poca gente a mi lado, porque pasar por ésto es devastador.

Pero sigo sin comprender por qué. ¿Por qué? ¿Por qué se hacen estas cosas? Jamás se me ocurriría traicionar a una persona que me importa así. Jamás. Si conmigo lo han hecho, ¿qué tengo que hacer ahora? No puedo perdonar, no puedo olvidar. Sé que está reciente, pero lo voy a llevar siempre en mi mente.

¿Qué he hecho para merecerlo? Nunca he causado este daño a nadie, ¿por qué me lo hacen a mí? Y de la manera más rastrera y asquerosa que puede haber.

No puedo hacer oídos sordos, no puedo seguir como si nada. Pero ¡¡parece que es lo que tengo que hacer!! Jajajaja, madre mía.

Estoy alucinando, alucinando por todos los costados.

Esto duele mucho.

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