martes, 24 de diciembre de 2013

¡Felices fiestas!

Lejos de odiar la Navidad, son unas fiestas que me encantan. Mi familia no es religiosa y mucho menos yo, pero son fechas en las que hay festivos y tenemos tiempo libre para reunirnos y celebrar que se acaba el año, que empieza uno nuevo (aunque al fin y al cabo todo sigue igual, pero, ¿y qué? Muchas cosas nos esperan cada año... y siempre hay que tener la esperanza de mejorar) y, además, tenemos algún pequeño detalle con nuestros seres queridos, hecho totalmente prescindible (cabe remarcar). No hay motivos para odiar la Navidad, que cada uno la celebre o no a su antojo. Yo tengo dos semanas de vacaciones, ¡¡y voy a aprovecharlas!! 

¿Que no gustan las típicas tradiciones? Ok, cambiadlas, haced vuestra tradición, no hay problema. Nosotros no celebramos que ha nacido el niño Jesús, nosotros, por ejemplo, recordamos a mi abuelo que murió un 24 de Diciembre. Cuando la muerte era reciente, era una fecha triste, pero mi familia no dejaba de reunirse. No abolimos nada, lo recordamos con ternura y brindamos, y tanto ese día como el resto nos ponemos finos a comida y bebida y que no falten los turrones típicos.

Como mis hermanos ya son "mayores", los Reyes Magos serán distintos. Ahora reciben dinero, y yo les daré un pequeño detalle porque me apetece, simplemente.  

Sinceramente, espero que todo el mundo valore estas fechas festivas y las aproveche para hacer lo que no puede hacer el resto del año, porque es ¡FESTIVO! No porque sea Navidad nos reunimos con los familiares, aprovechamos para hacerlo porque tenemos TIEMPO y estamos, mayoritariamente, disponibles. ¡¡No hay que desaprovecharlo!!

Tengo una lista de deseos, propuestas de mejora para mí misma en este 2014:
- Terminar la memoria de las prácticas en cero coma.
- Comenzar la investigación para mi trabajo de final de grado.
- Graduarme con expediente limpio en Junio.
- ¿Viaje de fin de curso?
- Tener un mes sabático para mí y para planificar mi futuro.
- Buscarme las castañas ejerciendo mi profesión.
- Ahorrar, ahorrar y ahorrar para comenzar una nueva vida junto a mi novio.
- Esforzarme en comer a las horas, de plato y a poder ser sano para mejorar el estreñimiento; acabar con la ansiedad.
- Ir al máximo de clases de zumba posibles.
- Plantearme hacer el curso de instructor de zumba (LOCURAAA SÍÍ, pero me encanta).
- Renovar mi armario: comprarme unas Vans negras, mallas negras, sudaderas chulas...
- Cuidar mi pelo, conseguir que esté sano 100% con buenos productos.
- Acabar el tratamiento anti-acné y hacerme los peelings faciales necesarios hasta verme perfecta.
- ¿Depilación láser?

Si sigo pensando no acabo nunca... jajaja ¡tengo mucha ilusión dentro míoooo! Presiento que será un buen año... aunque duro y de trabajo y esfuerzo, de invertir horas, pero todo dará sus frutos...

¿Y vosotros/as, tenéis ilusiones por cumplir? ¡Poned todo el empeño para conseguirlo!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Declive capilar.

Desde que comenzó otoño, he notado un cambio drástico a peor en mi pelo. Estaba contenta en verano, me sentía cómoda, a gusto... Si ya digo yo que el frío y el invierno lo tuercen todo. Al menos en mi vida. Me condiciona mucho el tiempo.

Estos últimos días ya no hace el descomunal frío de hace semanas, y automáticamente me encuentro de mejor humor. Quizás tenga que ver también que se acercan las vacaciones y, como consecuencia, ¡el final de mis prácticas! ¡Estoy felizfelizfeliz! Además, se nota en el ambiente que me voy pronto y estoy recibiendo mucho cariño.

Volviendo al tema, el pelo me tiene totalmente deprimida. No sé cómo peinarlo, no puedo plancharlo... había pensado cortarme el flequillo de lado y no me disgusta la idea, pero llevo tanto tiempo intentando que crezca que me da pena y no quiero arrepentirme... pero lo cierto es que no sé qué hacer con esos mechones largos de flequillo. Parecen cuernos y se ondulan mucho por colocarlos detrás de la oreja. A parte, tengo tanta cantidad que se me quedan orejas de Dumbo. En fin, un show. No sé qué hacer, mi pelo no tiene nada que ver con cómo era en Agosto.

Para cuidármelo un poco, me aplico mascarillas semanales de aceite de oliva. No noto gran cosa. Y, finalmente, me hice el tratamiento de Queratina en casa de nuevo (el último fue en Mayo y alguna otra aplicación meses después: ver aquí).

Ahora estoy utilizando esta gama de champú y acondicionador:

Nada fuera de lo normal.

Me lo lavé y, sin acondicionador ni mascarilla, apliqué la queratina. Dejé secar el cabello y lo planché para sellarla.

ANTES:













- No me costó apenas NADA plancharlo.
- El resultado del planchado fue MUY SATISFACTORIO comparando con los planchados que me hacía antes (me resultaba imposible alisarlo, estaba indomable).

Gasté medio tubo.


DESPUÉS:
 (Espejo sucio :$)
 Flequillo liso que se puede peinar decentemente.








Este alisado NO lo conseguía antes con las planchas, me quedaban trozos muy ondulados y resecos horribles, sin sentido alguno, pajoso total. Y, aún así, no ha quedado perfecto, pero para mí es un lujo. Mucho menos volumen, menos espacio entre pelo y pelo, todo hacia una misma dirección, encrespado atenuado...


Lo dejé unos días con la queratina, volví a lavar y... la verdad es que estoy, más o menos, igual que antes. Está bufado, encrespado, seco y con ondulaciones sin sentido.

No sé qué hacer, había pensado cortarme las puntas de nuevo pero no avanzo nada. No sé cómo peinármelo, la raya al lado me queda fatal, tengo tanta cantidad que el flequillo queda terrible.

Tengo un cupón de Groupon de 4 lavados y secados en una peluquería, me quedan 2, así que iré y aprovecharé para que me aconseje, porque estoy que... no sé, no encuentro solución, no sé qué probar, no sé qué hacer, y es raro...

Por lo visto la queratina no me soluciona nada, al menos la que me aplico yo. Voy a empezar a informarme acerca del ALISADO JAPONÉS. No es una cuestión de tenerlo liso, porque si lo tuviera ondulado y sano, bonito, domable, con sentido, ¡estaría encantada! Pero no hay forma de sanearlo...


domingo, 1 de diciembre de 2013

No te conformes.

Tener un trabajo no te hará feliz. 

Repetimos tantas veces que "ya es de agradecer tener cualquier trabajo" que nos lo creemos. ¿Por qué deberíamos estar agradecidos de que un jefe de mierda nos contrate por una miseria y nos explote? 

Somos unos malditos esclavos. Trabajamos como esclavos, y no vivimos. 

Entiendo que en malas situaciones debemos agarrarnos a un clavo ardiendo. Incluso a veces dejamos nuestra dignidad en un segundo plano, y tragamos con lo que haya. Pero, ¿hasta cuándo?

¿Hasta cuándo debemos vivir condenados así?

Yo te lo diré: hasta que cambiemos, ¡hasta que nos rebelemos NOSOTROS mismos con nuestra propia vida!

La solución la tienes tú, tú tienes la clave para cambiar, para mejorar, para no venderte a cualquier precio. Tú tienes derecho de vivir feliz, de no pasar 10 horas al servicio de nadie a cambio de cuatro perras.

No es justo, no es vida.

Respeto a las personas que trabajen muchísimo en algo que no es su vocación, lo entiendo y, si es lo que quieren hacer, estupendo.

Pero estoy segura de que las hay (y muchas) que no son felices, a las que levantarse cada mañana les supone demasiado esfuerzo emocional y están hundidas en una tristeza profunda. Creen que no les queda remedio, que han de renegarse. Que la vida consiste en eso. 

Y NO, NO es así. 
No podemos vivir deprimidos haciendo algo que no deseamos.

Muévete, tú tienes la solución. Dimite. Céntrate en ti. ¿Qué sabes hacer? ¿Qué puedes dar a la sociedad?

No será fácil, claro que no. El camino hacia la felicidad tiene muchos obstáculos. Pero si nos conformamos, si no luchamos contra los obstáculos, tendremos una vida "cómoda" pero sufrida e infeliz, sin motivaciones, sin sueños, sin deseos. Es lo fácil.

No te quejes, no dramatices. ACTÚA.

Haz lo posible por perseguir tus sueños. Desencadénate de rutinas y horarios. Olvida la esclavitud. Rehaz tu vida, crea tu propia manera de vivirla. Gánatela con tus virtudes.


Cambia el sistema. No te conformes. Tu destino no está en manos de otros.



Tierna infancia.

Mis padres fueron algo salidos de la regla, de lo habitual, del sistema. Mi padre era/es un heavy empedernido y conoció a mi jovencita madre de 16 años, para casarse con ella cuando ésta tenía 19 en una boda de lo más salida de tono. Por el juzgado, ojo. En esa época daba mucho que hablar. Sólo dos invitados y sus trajes eran chaquetas de cuero, vestido a rayas y pantalón tejano. Un año después, nací yo. Fuimos muy felices los tres y siempre estábamos en constante actividad: cámpings, zoos, nieve, búnkers, acampadas, piscinas, albergues... me lo pasé pipa.

Cuando comencé la escuela, descubrí algo para mí totalmente desconocido (obvio, si no, no lo habría descubierto): la religión. Rezaban todas las mañanas algo que no me sabía ni entendía y veían vídeos y hablaban de sucesos extraños. Un día se lo comenté a mi familia, hablaron con la escuela y desde entonces me mandaban en horas de religión a dibujar a la clase de P3.

Pasó un año y me cambiaron de escuela por los malos entendidos con mi tutora religiosa. Respeto absolutamente la religión, pero, como es lógico, yo también debía ser respetada. Fui a un nuevo colegio llena de pánico. Era muy rubia, con el pelo larguísimo y muy delgadita. Siempre vestía de chándal. No entendía de estereotipos. Me iba adaptando a la escuela cuando, un día en clase, una niña lloró desconsoladamente por la riña de una profesora. Tod@s se rieron de ella y yo morí de pena. Casualmente, era la gordita. Me acerqué a ella en el recreo y nos hicimos amigas inseparables a partir de ahí.

Nos complementábamos perfectamente, nos reíamos, compartíamos gustos y diferencias... como era robusta y yo un palillo, siempre me llevaba a caballito y recorríamos el patio entero. 

En esa época, recuerdo tener un poco de envidia a la "cerebrito". Era la típica niña no muy agraciada con gafas grandes. Le tenía recelo. Ella siempre tenía los deberes al día, nunca hablaba, era trabajadora. Lo que no me daba cuenta de que yo también era así, e intentaba superarme y superarla cada día (conforme pasaron los años dejé de tenerle envidia para llegar hasta a despreciarla de lo mala persona que era).

A veces en el recreo jugábamos a ser las Spice Girls, y siempre me tocaba ser la rubia. Lo odiaba, me parecía tontísima.

En casa, sin embargo, jugaba con mi primo a ser los Backstreet Boys y a hacer nuestras propias performances. También coleccionábamos los personajes de Dragon Ball Z, amaba esos dibujos.

Con esto me doy cuenta de que nunca viví los estereotipos, no me importaba ir en chándal pero tener cara de muñequita, jugar a las Barbies o al Dragon Ball, ni querer muchísimo a mi amiga gordita, porque era una persona genial. 

Seguí haciendo ética en lugar de religión, al fin hicieron algo con esos niños no religiosos. Primero estaba sola y poco a poco llegamos a ser 4 en la clase, aunque los demás sí estaban bautizados.

Doy gracias a mis padres (a mi padre especialmente) por haber sido tan reales, tan transparentes, tan auténticos, tan ellos mismos. Sin dejarse llevar, siguiendo sus propias ideas, sus propios instintos, y por no contaminarme con ello y dejarme crecer libre de prejuicios y de ideas preconcebidas. Ni siquiera nunca me machacaron con el estudio, salió naturalmente de mí.

Crecí siendo una niña inocente que simplemente conocía lo que iba viviendo y que cuando algo no le gustaba, lo dejaba marchar. 

Diferente fue todo cuando, en el instituto, la superficialidad, los estereotipos, las envidias, la maldad y las críticas/insultos, algo totalmente incomprensible para mí, eran el pan de cada día. A partir de ahí todo cambió para convertirse en un completo infierno donde las personas como yo éramos el blanco perfecto.

Y todavía sigo sin comprender cómo pueden existir personas así ni si pueden dormir tranquilamente sabiendo el daño que pueden llegar a hacer y el giro que dan a la vida de muchas personas. 


Vive tu vida, tu propia vida, sin importar qué hagan o digan los demás, somos libres, sólo tenemos una vida, vívela intensamente y deja a los demás que vivan la suya como quieran.



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